La magia de la India
Danzas
Utilizando el cuerpo como un medio de comunicación, la expresión del baile es quizás la forma del arte más complicada y desarrollada, pero aún así fácilmente comprensible. El baile en la India se ha introducido en otros campos tales como la poesía, la escultura, la arquitectura, la literatura, la música y el teatro. La evidencia arqueológica más antigua es la hermosa estatua de una bailarina, que data de alrededor del 6000 antes de nuestra era. El Natya Shastra de Bharata (que se cree que fue escrito entre el segundo siglo antes de nuestra era y el segundo siglo de nuestra era) es el más antiguo tratado sobre dramaturgia disponible. Todas las formas de las danzas clásicas indias deben homenaje a Natya Shastra, considerado como el quinto Veda.
Arjuna preparándose para subir el tronco para pedirle a su Dios por un arma poderosa capaz de vencer al adversario.
Forma tradicional de pintarse la cara en el teatro del sur de la India.
Se dice que Brahma, el Creador, creó a Natya, tomando la literatura del Rig Veda, una canción del Sama Veda, abhinaya, o expresión del Yajur Veda y rasa, o experiencia estética del Atharvana Veda. También contiene deliberaciones sobre diferentes tipos de posturas, las mudras o las formaciones de las manos y sus significados, los tipos de emociones y sus categorizaciones, sin mencionar el tipo de vestido, el escenario, la ornamentación y aún el auditorio. Todas las formas de baile están entonces estructuradas de nueve rasas o emociones, hasya (la felicidad), krodha (la cólera), bhibasta (la aversión), bhaya (el miedo), shoka (la lástima), viram (el coraje), karuna (la compasión), adbhuta (el asombro) y shanta (la serenidad). Todas las formas de danza siguen los mismos gestos de las manos o hasta mudras para cada una de las rasas. Las danzas se diferencian donde el genio local las ha adaptado a sus demandas y necesidades locales. Uno de los símbolos más permanentes de la India es la figura de Nataraja _ Shiva, el Rey de los Bailarines. Se cree que el baile cósmico de Shiva abarca la creación, la preservación y la destrucción y esta idea ha estado incrustada en el pensamiento Hindú y sus rituales desde la alborada de la civilización. Él sostiene un pequeño tambor (damaru) en su mano derecha superior. Su mano derecha inferior muestra el gesto de negación del temor (abhaya), su mano superior izquierda está en pose de media luna (ardhachandramudra) que sostiene una llama que es el fuego (agni) que finalmente destruye al mundo y es entonces extinguido en las aguas cósmicas. De ahí que la mano que sostiene el tambor y la que sostiene el fuego equiparan las fuerzas de la creación y la destrucción. El segundo brazo izquierdo está sostenido con gracia sobre el pecho (gajahastamudra) con la mano señalando al pie alzado, lo que denota favor o gracia por los devotos. Un pie reposa sobre Apasmara o Mauyalka, que es la forma corporal de la crueldad humana y la ignorancia. Rodeando la figura de Shiva y emanando de él hay una inmensa aureola de llamas (prabhamandala) que representa los procesos vitales de la naturaleza, sustentados por la tremenda energía del Dios bailarín que está en su interior.
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